sábado, 2 de octubre de 2010

ASEFA Estudiantes frente a Selección Femenina de Palestina: la normalización a través del deporte


Desigual pero emocionante. Así se puede describir el partido de baloncesto al que asistí este sábado. El ASEFA Estudiantes Sub-21 frente a la Selección Femenina de Palestina, una iniciativa de la Fundación Estudiantes y Baloncesto por la Paz, del Consejo Superior de Deportes.

El estadio Magariños de Madrid estaba lleno y la energía era contagiosa. Sólo hicieron falta unos minutos de partido para darse cuenta de lo buenas que son las chicas del Estudiantes y de que las palestinas no tenían muchas posibilidades de ganar. Incluso para alguien tan desconocedor del baloncesto y de los deportes en general era evidente la precisión y la fuerza de unas frente a las otras.

No importó, todo lo contrario. Porque lo que importaba en este partido no era el resultado sino el hecho de que pudiese jugarse entre un equipo español y un equipo palestino.


En el marcador estaba escrito Palestina. Al comienzo se entonaron el himno español y el himno palestino. Las chicas palestinas llevaban escrito el nombre de su país sobre camisetas rojas, igual que las españolas llevaban escrito el de su país sobre camisetas azules. Lo normal en todos los equipos de todos los países del mundo, pero la normalidad es una conquista diaria para los palestinos. En una de las gradas ondeaba una bandera palestina y en la de enfrente un banner en el que se leía "Palestina resiste". La normalidad de algo tan sencillo como un partido amistoso entre adolescentes es para Palestina un acto de resistencia. Es decirle al mundo que Palestina es un pueblo con su propia identidad a pesar de la ocupación que la desgarra desde hace décadas.

El partido también se pudo seguir desde la cuenta del Estudiantes en Twitter y en directo desde Beringola TV, que describía así el encuentro:
Baloncesto Femenino Estu-Palestina: Del deporte se puede salir, la experiencia nos lo ha demostrado. Pero para poder salir, es necesario poder entrar y cuando eres mujer y palestina, vives en una situación de apartheid bajo la ocupación israelí, tu vida no vale nada, tus movimientos están condicionados por la arbitrariedad del ocupante armado, tu casa puede ser derribada y tus olivos arrancados, realizar una actividad tan simple, tan normal como jugar un partido de baloncesto, se convierte en un acto de resistencia tan heroico como el de estudiar, trabajar o soñar. Aunque tú no me dejes vivir, yo voy a vivir y a jugar al baloncesto. El sábado 2 de octubre a las 19 h
Este partido es una visita que las palestinas devuelven a las madrileñas después de que el Estudiantes viajase hace unos meses al nuevo pabellón de Hebrón, donde jugaron el primer partido internacional de la historia de Palestina. Tiene un simbolismo especial que el encuentro se celebrase precisamente en Hebrón, la localidad más poblada de Cisjordania, castigada desde la Guerra de 1967 por el constante acoso del ejército y los colonos israelíes.

Un partido amistoso es un gesto pequeño pero lleno de lo que más falta hace: la normalización de lo palestino frente a la invisibilidad a la que la ocupación intenta empujarla.

3 comentarios:

Jacobo Rivero dijo...

Me emociona leer tu relato. Por lo que cuentas y describes es por lo que algunos 'locos' decídimos que esta iniciativa merecía la pena. Un saludo.

juanma dijo...

Una de las experiencias más emocionantes que he vivido como socio del estudiantes, como aficionado al baloncesto y como ciudadano que cree en la justicia social, en poder visitar algún día una Palestina libre...
Gracias por el artículo

juanma dijo...

Una de las experiencias más emocionantes que he vivido como socio del estudiantes, como aficionado al baloncesto y como ciudadano que cree en la justicia social, en poder visitar algún día una Palestina libre...
Gracias por el artículo