viernes, 23 de enero de 2009

Israel no se retira de Gaza

"Israel se ha retirado de Gaza", repiten los medios de comunicación de todo el mundo. “Ha efectuado un alto al fuego unilateral”, se oye también, sin que queden muy claras las implicaciones de que Israel haya dejado de bombardear indiscriminadamente la Franja.

Suele faltar precisión y rigor en la terminología a la hora de describir los duros sucesos que implican a palestinos e israelíes, porque este conflicto interminable se vive cada día como si fuese el primero, como si se partiese de cero cada vez. Pero hay una historia a la que recurrir para explicar la situación a la que se ha llegado y los medios para ponerle fin: la historia de una ocupación ilegal que viola las leyes internacionales y que ha desembocado en la práctica e irreparable desaparición de Palestina, como podéis ver en los mapas de la izquierda que muestran su evolución (la zona verde es Palestina) . Como no se tiene en cuenta esta historia, se anuncia, con ligereza desesperante para quienes creemos en el respeto a los derechos humanos y el derecho internacional, la “retirada” del ejército israelí de la Franja , cuando se trata sólo de un “repliegue”. Retirarse de Gaza es algo más que dejar de bombardearla, retroceder unos pasos y vigilarla desde fuera sin permitir que nada entre, ni salga, ni se mueva sin la supervisión del ejército. De que Israel no se retira dan fe los disparos de ayer a pescadores de Gaza que intentaban ganarse la vida en la costa de la Franja, algo que Israel también les tiene prohibido. El bloqueo de los recursos palestinos, de la entrada y salida de la Franja , de la posibilidad de una economía independiente y libre, el bloqueo a la vida de todos y cada uno de los palestinos de Gaza deja en evidencia qué es lo NO ha hecho Israel: retirarse.

La decisión de alto al fuego unilateral se difunde como algo positivo: Israel ha entrado en razón y ha decidido, porque le ha parecido lo correcto, dejar de bombardear Gaza. Sin embargo, la unilateralidad rara vez es algo bueno, y mucho menos si proviene de una de las dos partes en un conflicto. Que Israel entre y salga de Gaza unilateralmente implica que se cree no sólo por encima de la consideración de pactar con la otra parte de este último episodio, que es Hamas, sino por encima de la necesidad de actuar en el marco de las Naciones Unidas o el derecho internacional.

La unilateralidad de Israel nos empobrece a todos. Sentar el precedente de que un país democrático que forma parte de la ONU puede desoír sus peticiones, ignorar y ridiculizar sus resoluciones, permitir o impedir la entrada de sus representantes a su antojo, y últimamente bombardear sus instalaciones, es invitar a los demás países democráticos a que hagan el mismo caso omiso de las reglas internacionales. ¿Y a los países no democráticos? ¿Cuál es el mensaje que se envía a estos países, y con qué credibilidad puede reclamárseles cumplir unos fundamentos básicos de respeto a esas reglas?

En este camino hacia el libre derecho de cada país de actuar a su antojo, no se vislumbra ninguna propuesta capaz de ponerle freno. Israel despliega su “hasbara” (propaganda), reúne a sus mejores abogados, y se afana en la tarea de justificar cada disparo, cada asesinato, cada violación de los derechos humanos y el derecho internacional, en el marco de su necesidad de defenderse. El hecho de que lo que Israel dice defender abarca unas fronteras que no reconoce la ONU , que se apropian del 88% de la Palestina histórica, que aíslan a los palestinos y estrangulan su economía, no parece ser una cuestión de peso que permita procesar a los responsables de la masacre por crímenes de guerra. Los demás países no reaccionan con una firme condena como lo han hecho con otros gobiernos que han cometido terrorismo de estado, como el del serbiobosnio Karadzic, sino que abren los brazos a nuevos lazos de cooperación económica y cultural con Israel. La foto de la izquierda (Ehud Olmert y Silvio Berlusconi) habla por sí misma de estos lazos.

Más de 1.400 personas han muerto, la mayoría civiles, entre ellos casi 500 niños, hay 5.000 heridos y 20.000 viviendas han sido destruidas, además de hospitales, escuelas, edificios públicos e instalaciones de la ONU (la foto de la izquierda muestra el regreso de los niños de Gaza al colegio, los asientos vacíos son los de los niños que han muerto en los últimos ataques israelíes). Todo esto consecuencia de un plan perfectamente calculado para destrozar lo máximo posible sin empañar la investidura de Barack Obama, para no empezar con mal pie una nueva era que pueda privar al estado israelí de la impunidad de la que goza. Pero el discurso de Obama está impregnado de multilateralidad, de respeto a los otros, de diálogo con todos, de tender la mano “a quienes se decidan a abrir el puño”. ¿Cómo conciliará entonces el nuevo presidente de EEUU la relación con un estado cuya esencia misma está basada en la unilateralidad?

Durante los años que viví en Kansas, me llamó la atención ver por todas las esquinas del campus carteles y letreros oficiales, que la misma Universidad de Kansas colocaba estratégicamente, con el mensaje siguiente: "Wherever we stand, we stand with Israel". No hay mejor expresión del apoyo incondicional entre estos dos países, y de la falta de credibilidad que mensajes como este generan ante la posibilidad de que EEUU pueda mediar entre palestinos e israelíes. Esta relación de raíces profundas tiene pocos visos de cambiar de enfoque con Obama, cuyas primeras declaraciones al respecto revelan poca imparcialidad. Robert Fisk, corresponsal desde 1976 en Oriente Medio, declaró, tras el discurso del Presidente, que en lo tocante a Gaza a Obama "se le ha escapado lo esencial". Periódicos árabes como A-Akhbar han expresado su malestar ante la comprensión del nuevo Presidente con la "necesidad de Israel de defenderse", ante el hecho de que ha instado a Hamas a reconocer a Israel y ha llamado a Mahmud Abbas y a Ehud Olmert para abrir una nueva vía para la paz. Tres errores de planteamiento que de nuevo colocan a Israel fuera de la lógica del derecho internacional:

1. Si Israel, que es una potencia ocupante, tiene derecho a defenderse bombardeando a una población civil atrapada, ¿no lo tiene también el pueblo palestino, que es el ocupado, a defenderse con los medios a su alcance?

2. Pedir a Hamas que reconozca a Israel, que no ha definido sus fronteras y viola las resoluciones de la ONU que delimitan el territorio, es pedir al ocupado que reconozca una ocupación ilegal y se conforme con aquello que el ocupante le permita o le conceda, algo ilógico e inaceptable.

3. La credibilidad de Mahmud Abbas, que ha finalizado la legislatura por la que se le impuso en el poder, es prácticamente inexistente entre su pueblo, aunque el mundo occidental se empeñe en apoyarlo e imponerlo (Robert Fisk lo define como "gobierno fantasma"). Un gesto valiente y de compromiso real con la paz habría sido llamar al representante, legítimamente elegido, de Hamas, que ha utilizado la violencia en reacción a la violencia del ocupante, a quien ni se reprocha, ni se sanciona ni se bloquea.

La necesidad urgente, requisito para una paz justa, de imponer al ocupante el respeto al derecho internacional y los derechos humanos, ha estado ausente en los primeros gestos de Obama como mediador en el conflicto. Se le escapa lo esencial, mientras Israel ni se retira ni desocupa Palestina.

3 comentarios:

ESN dijo...

Precioso Leila!
Estoy totalmente de acuerdo en todo!!!
No ha paz sin justicia.

Lilith dijo...

Por cierto, te paso mi blog; lo acabo de hacer inspirado por el tuyo. :) Espero poder informar con la misma calidad y veracidad que en el tuyo.
Te visitaré a menudo.
Un besito
Mi blog: http://cuandoelmundogiraenamorado.blogspot.com/

Leila Nachawati Rego dijo...

Muchas gracias a ti :)

Leila