domingo, 27 de septiembre de 2009

Jerusalén, Capital de la Cultura Árabe 2009

Esta semana se ha celebrado el festival Palestina en Copenhague, que conmemora la elección de Jerusalén como Capital de la Cultura Árabe 2009. Ha participado en el festival la Orient House Ensemble, proyecto musical del que ya hablé aquí, junto con muchos otros artistas e intelectuales palestinos y daneses. En otras ciudades, como en Santiago de Chile, se están celebrando también actividades en honor a la elección.

Desde 1996, cada año una ciudad del mundo árabe es elegida Capital de la Cultura Árabe, iniciativa de la UNESCO para la cooperación y el desarrollo de la cultura en los países árabes. El año pasado fue el turno de Damasco y este le ha tocado a Jerusalén, que según las fronteras establecidas como legales por las Naciones Unidas es capital tanto de israelíes como de palestinos. A lo largo de 2009 se han sucedido las celebraciones en distintas ciudades del mundo, pero los palestinos que viven dentro de Palestina e Israel han tenido grandes dificultades para expresar su alegría en público, ya que las autoridades isralíes lo han prohibido.

Hoy rescato este vídeo del programa Inside Story de la cadena Al-Jazeera, que resume bien el revuelo respecto a la herencia árabe de Jerusalén. ¿Es legal o ilegal celebrar esta herencia árabe de la ciudad, que Israel reconoce como capital exclusiva de su Estado? El vídeo es de hace unos meses pero ilustra muy bien la polémica desde tres puntos de vista de distintos implicados, podéis verlo más abajo.

  • El primer punto de vista es el de Arieh King, miembro de la Campaña por los Asentamientos Judíos en Jerusalén Este (el Este es la parte de mayor componente árabe de la ciudad). Su explicación de la represión de las celebraciones palestinas sorprende por lo deslabazado de sus argumentos, si es que se puede decir que aporta alguno. Se limita a balbucear, visiblemente incómodo, que los actos culturales son ilegales porque los promueve la Autoridad Palestina. Cuando el periodista le pregunta cómo puede ser ilegal algo que promueve el único representante de los palestinos que Israel reconoce como legítimo, King insiste en que no hay diferencia entre las expresiones culturales, económicas, políticas o deportivas, y que todo es parte del intento de dañar a Israel. Es decir, se les prohibe expresarse por si acaso, por la simple sospecha que genera cualquier actividad, aunque sea lúdica, de los palestinos.
  • Dani Seidemann, abogado israelí y fundador de Ir-Amim, organización implicada con la estabilidad y sostenibilidad de Jerusalén, responde a su compatriota que celebrar la herencia árabe de la ciudad no tiene nada de ilegal y le recuerda que el 35 % de los residentes en Jerusalén son palestinos, parte de una herencia innegable que es un orgullo para el mundo árabe-islámico y que debería enorgullecer también a los israelíes. Dice también que le avergüenza ver a su gobierno ocupando al ejército en interceptar globos y cometas con colores de la bandera palestina y que nada es tan peligroso como intentar arrancar por la fuerza la arabidad inherente a la ciudad, algo que sólo puede traer más violencia.
  • Huda Al-Imam, Directora del Centro de Estudios de Jerusalén, responde al argumento de King sobre la ilegalidad de las celebraciones que el Estado de Israel ocupa ilegalmente territorios palestinos, lo que convierte en absurda cualquier acusación de ilegalidad por su parte. El periodista le pregunta su opinión respecto a la posible politización de los actos culturales, que no sólo Israel utiliza sino que son a menudo una expresión más de las reclamaciones de los palestinos. Al-Imam desvía la pregunta e insiste en la ilegalidad israelí, reprochando a la comunidad internacional su falta de implicación en la justicia de la región.

Este vídeo, además de mostrar tres puntos de vista que ilustran la polémica que ha levantado la elección de Jerusalén como Capital Árabe de la Cultura, me parece un ejemplo de buen periodismo. El presentador del programa está bien informado sobre la materia de la que habla, sabe hacer las preguntas adecuadas, que no suelen ser las más cómodas, se anticipa a las respuestas e incide en las lagunas de los entrevistados para evidenciar sus contradicciones e ir más allá de los argumentos iniciales de cada uno.